Aika Frau se masturba con sus tetas enormes y el coño empapado
El tipo de al lado no dejaba de mirarme cuando yo me asomaba a la ventana con mi bata transparente, rozando mis pezones duros contra la tela cada vez que él pasaba. Sabía que me deseaba, pero yo quería que sufriera un poco más antes de darle lo que tanto anhelaba. Me senté en el sofá con las piernas abiertas, dejando que mi tanga negro se hundiera entre mis labios mojados, y empecé a acariciarme los pechos mientras lo miraba fijamente a través del cristal. Mis dedos se deslizaban por mi clítoris hinchado, gimiendo cada vez que la presión aumentaba, imaginando su lengua ahí en lugar de mis propias manos. El muy cabrón se mordía el labio al verme, ajustándose la polla dura en los pantalones, pero yo seguí provocándolo, chupándome los dedos y arqueando la espalda para que mis tetas rebotaran con cada movimiento. Cuando ya no pudo más, rompió la puerta de una patada y se abalanzó sobre mí, arrancándome el tanga de un tirón antes de hundir su cara entre mis piernas. Sus lamidas eran brutales, su lengua entraba y salía de mi coño como si quisiera devorarme, y yo le agarré del pelo, empujándolo más adentro mientras gritaba su nombre. No tardó en levantarme y empotrarme contra la pared, clavándome su verga hasta hacerme tocar el cuello del útero, y yo le arañé la espalda mientras me corría en su polla. Cuando terminó, su leche blanca goteaba por mis muslos y mi tanga roto yacía en el suelo, hecho jirones.