Ashley Rose desafía con su culo perfecto en tanga blanco
Ashley Rose se pasea por la piscina con su tanga blanco pegado al culo, retando a cualquiera con la mirada. Ella sabe que su cuerpo es una tentación, y hoy quiere que alguien demuestre si puede aguantar su ritmo. Cuando él se acerca, ella se agacha para ajustarse el tirante, dejando ver su culo redondo y perfecto, y le susurra: '¿Crees que puedes manejar esto?'. Él no duda, la agarra de la cintura y la empuja contra la pared, metiendo los dedos entre sus nalgas para sentir lo mojada que está. Ella gime fuerte, arqueando la espalda, mientras él le baja el tanga de un tirón y le clava los dedos en el coño, sintiendo cómo se contrae alrededor de sus dedos. 'Más fuerte', le exige ella, mordiéndose el labio. Él la gira, la dobla sobre la mesa y le separa las nalgas para meterle la polla de una estocada, sintiendo cómo su culo se ajusta a su verga como un guante. Ashley Rose grita, pero no de dolor, sino de placer, mientras él la empotra sin piedad, haciendo que el agua de la piscina salpique con cada embestida. '¿Así o más duro?', le pregunta él, agarrándola del pelo. 'Más', responde ella, jadeando, 'hazme correrme como una perra'. Él acelera el ritmo, metiéndole la polla hasta las pelotas, sintiendo cómo su culo lo aprieta cada vez más. Cuando por fin se corre, ella grita, temblando, y él la llena entera de leche caliente. '¿Ves?', le dice ella, sonriendo con malicia, 'no eras tan hombre como decías'.