Así descubrí que mi esposa era una reina del gangbang
Todo empezó cuando encontré un mensaje en su teléfono que decía 'prepárense, hoy quiero que me rompan el culo entre todos'. Al principio no lo creí, pero luego la pillé con un dildo gigante metido hasta el fondo mientras se masturbaba frente al espejo, gimiendo como una perra en celo. Sus nalgas perfectas rebotaban con cada embestida que se daba, el sonido de su coño chorreando llenaba la habitación. Decidí unirme y le arranqué las medias de red para azotarle ese trasero redondo hasta dejarlo rojo. Ella gritaba '¡más duro, cabrón!' mientras le metía los dedos hasta el fondo, preparándola para lo que vendría. Llamé a unos amigos y en minutos estábamos todos encima de ella, follándola por todos lados, con sus tetas rebotando y su boca tragando pollas como una profesional. El sonido de los culazos resonaba en la pared, su coño estaba tan abierto que podíamos ver todo adentro. Cuando por fin me corrí en su cara, ella seguía pidiendo más, lamiendo el semen como si fuera su postre favorito. Al final, quedamos todos tirados, exhaustos, mientras ella se limpiaba el culo con una toalla y sonreía como si acabara de ganar un premio.