Chloe Amour follada sin piedad por Nade Nasty
La morena de tetas grandes y culito prieto no aguantó más dentro de su jaula de cristal... Las miradas de ese macho negro con polla gruesa la tenían más mojada que un charco bajo el sol. En cuanto le abrieron la puerta, se tiró encima de ella sin pensarlo dos veces, agarrándole el pelo para jalarle la cabeza hacia atrás mientras le gruñía al oído: 'Ahora me vas a chupar esa polla hasta que no pueda más'. Chloe, con los labios carnosos y la boca hecha agua, no pudo resistirse: se arrodilló en el suelo frío y se la metió hasta el fondo, sintiendo cómo el glande le rozaba la campanilla mientras el negro le agarraba el culo con fuerza para empujarle la cara contra su entrepierna. 'Así, perra, así me la chupas', le escupió entre gemidos roncos mientras ella le mordisqueaba el tronco, dejando rastros de saliva babosa que le resbalaban por la polla como si fuera un helado derretido. En menos que canta un gallo, la soltó para darle la vuelta y empotrarla contra la pared, con las tetas rebotando como gelatina madura cada vez que le clavaba la verga hasta el fondo del coño empapado. '¡Sí, cabrón, así me revientas!', gritaba Chloe mientras él le agarraba las caderas y le metía la verga hasta tocarle el útero, haciendo que el coño le ardiera de lo caliente que estaba. El negro, sudando como un cerdo en asador, le escupió en el culo antes de clavársela por detrás, sintiendo cómo las nalgas le temblaban con cada embestida brutal mientras ella se mordía los labios para no gritar de dolor y placer al mismo tiempo. '¡Corre, perra, que te voy a llenar el coño de leche hasta que te reviente!', le rugió al oído antes de dispararle un chorro tras otro de semen espeso que le resbaló por las piernas hasta formar un charco baboso en el suelo. Chloe, exhausta pero satisfecha, se dejó caer de rodillas, con la boca abierta y los ojos vidriosos mientras se tragaba hasta la última gota que le escurría del coño, lamiéndose los labios con gusto mientras el negro le acariciaba la cabeza como premio por ser tan puta obediente.