Chloe le pide a Freddy que le parta el culo con su polla enorme
Gimiendo entre las sábanas, Chloe no aguanta más y le clava las uñas a Freddy mientras le suplica que le rompa el culo con esa verga que la tiene loca. Saben que no deberían, que esto está mal, pero el deseo los domina: ella arquea la espalda, el culo apretado temblando cuando él le escupe entre las nalgas antes de empujar sin piedad. Freddy le agarra las caderas con fuerza, los dedos marcando la piel mientras la penetra de una sola embestida, el choque de carne resonando en la habitación. Chloe grita, el dolor mezclándose con el placer cuando siente esa polla gruesa abriéndola hasta las pelotas, el calor quemándole por dentro. Freddy le tira del pelo, obligándola a arquearse más mientras le clava los dedos en las tetas, los gemidos ahogados en la almohada. La habitación huele a sexo, a sudor, a lujuria prohibida mientras él acelera el ritmo, el sonido húmedo de cada penetración volviéndolos más salvajes. Chloe le pide más, que no se detenga, que le llene el culo de leche caliente, y Freddy no puede resistirse: con un gruñido, se hunde hasta el fondo, las caderas chocando contra ese trasero perfecto antes de correrse con un gemido gutural, llenándola hasta rebosar.