Chun Li se deja dominar después del gimnasio
Acababa de salir del gimnasio con el body empapado en sudor, el top deportivo pegado a sus tetas enormes y los leggings marcando cada curva del culo respingón que se le notaba al caminar. Él no pudo evitar clavarle la mirada mientras ella se secaba el cuello con una toalla, los pezones duros asomándose bajo la tela fina. Chun Li notó su erección al instante y, con una sonrisa pícara, le ordenó que se arrodillara frente a su coño recién depilado y bien mojado por el calor del entrenamiento. Sin pensarlo dos veces, él cayó de rodillas y hundió la cara entre sus muslos, lamiendo con avidez los labios hinchados mientras ella le agarraba la cabeza para empujarlo más adentro. Chun Li gemía fuerte, sus jadeos mezclándose con los sonidos húmedos de su lengua explorando cada pliegue, mientras sus tetas rebotaban con cada movimiento brusco que él hacía al devorarla. De pronto, ella lo apartó con un empujón y lo obligó a tumbarse en el suelo, montándose encima con las piernas abiertas para restregarse contra su verga dura como una roca. Con un gemido gutural, él la agarró por las caderas y la empotró contra su polla, sintiendo cómo el coño caliente y empapado de Chun Li se tragaba cada centímetro sin piedad. Las embestidas eran brutales, el sonido de sus cuerpos chocando resonaba en la habitación, y sus gemidos se volvieron más desesperados cuando ella se corrió sobre su cara y luego sobre su verga, dejando manchas blancas en su piel sudorosa. Chun Li no paró ahí: lo obligó a levantarse, le ordenó que se la follara contra la pared con fuerza, y no se detuvo hasta que él le llenó el coño de leche espesa mientras ella gritaba de placer, con las uñas clavadas en su espalda y las tetas rebotando sin control.