Descubrí que mi hijastro tiene una polla enorme y no pude resistirme
Estaba doblando ropa en su habitación cuando lo vi salir del baño con solo una toalla alrededor de la cintura, y se me hizo agua la boca al notar el bulto que se marcaba entre sus piernas. No pude evitar mirarle fijamente el paquete mientras él se reía de mi reacción, y cuando se dio cuenta de que me moría por probar esa verga gruesa, se acercó y me dijo: 'Si quieres, puedes chuparla un poco, mami'. Sin pensarlo dos veces, me arrodillé frente a él y le bajé la toalla para descubrir una polla enorme y venosa que me hizo gemir de anticipación. Empecé a lamerle los huevos con la lengua mientras le agarraba el culo firme con las dos manos, sintiendo cómo se le ponía más dura entre mis labios. Él me agarró del pelo y empezó a follarme la boca con embestidas profundas, metiéndome la verga hasta la garganta mientras yo me ahogaba en saliva y gemidos. Sentí cómo me corría por el cuello y la cara, pero no me detuve hasta que me ordenó que me quitara la ropa y me pusiera a cuatro patas en la cama. Me empotró con fuerza desde atrás, agarrándome las tetas grandes y rebotándome el culo contra su pelvis mientras me llenaba el coño con su verga gruesa. Cada vez que me penetraba, me hacía gritar de placer, sintiendo cómo me mojaba más con cada embestida. Cuando ya no aguantó más, me dio la vuelta y me corrió en las tetas, manchándome los pezones con su leche caliente mientras yo me masturbaba hasta correrme también. Fue la mejor follada que he tenido en años, y ahora no puedo sacarme de la cabeza la idea de repetirlo.