Dos estudiantes cachondas se follan tras el cole
La morena de curvas explosivas no pudo aguantar más cuando su compañera de clase, una rubia de culo redondo y tetas naturales que le vuelven loco, le lanzó un vistazo con esos labios rojos mordiendo el lápiz mientras le decía al oído que tenía un plan sucio para después de clases. Entre risitas nerviosas y miradas de complicidad, se colaron en el aula vacía donde el aire olía a libros viejos y a sudor adolescente, pero lo que realmente las excitaba era el riesgo de que las descubrieran. La rubia, sin perder tiempo, empujó a su amiga contra la pizarra y le arrancó la falda hasta dejarle el coño al aire, mostrando unos muslos que temblaban de anticipación mientras la morena se ahogaba en gemidos al sentir la lengua caliente de su compañera lamiéndole el clítoris hinchado. La de pelo oscuro no se quedó atrás: le agarró la polla dura como un mástil a su amiguita, que no pudo evitar soltar un grito ahogado cuando se la metió hasta la garganta sin aviso, sintiendo cómo se le escapaban los jugos por las piernas al chupársela con desesperación. Cuando la polla de la rubia quedó bien empapada, la morena se dejó caer de espaldas sobre el escritorio lleno de polvo, separando las piernas para que su amiga la embistiera con fuerza, sintiendo cada centímetro de esa verga gruesa partiéndola en dos mientras los taburetes volaban por los aires al ritmo de sus caderas chocando contra el borde de madera. La morena, con las tetas naturales botando como si fueran de goma, le suplicaba que no parara mientras le clavaba las uñas en la espalda, pidiendo más y más adentro hasta que un chorro espeso de leche caliente le inundó el coño, mezclándose con sus propios jugos en un remolino de placer que las dejó a las dos tiradas en el suelo, jadeantes y con las bragas completamente empapadas, sabiendo que ese no sería el único polvo entre ellas.