Gizelle Blanco se masturba en la playa hasta mojar toda su tanga azul
—'No aguanto más, necesito correrme ya'— susurré mientras me quitaba la tanga azul frente al mar, sintiendo el viento en mi coño ya empapado. Llevaba días imaginando este momento, robando miradas a los chicos en la playa, sintiendo cómo mi cuerpo ardía cada vez que me rozaban sin querer. Ahora, sola en la arena, mis dedos se deslizaban por mi raja hinchada, masajeando mi clítoris hinchado hasta que los gemidos escapaban de mi garganta. El vibrador se hundió en mi coño caliente, vibrando contra mis paredes mientras arqueaba la espalda, sintiendo cada pulsación hasta que el orgasmo me sacudió entera. Mis muslos temblaban, la arena se pegaba a mi piel sudorosa, y solo podía pensar en lo bien que se sentía dejarme llevar, sin importar quién pudiera verme. La tensión de días acumulada explotó en un chorro caliente que mojó toda la arena, mi cuerpo convulsionando de placer hasta que no quedó nada dentro de mí. Fue tan intenso que casi me desmayo, pero no podía parar, necesitaba más, siempre más.