Joven rubia chupando polla negra y follando duro
Aquella tarde en el vestidor, Jada Stevens no paraba de provocarme. Se movía frente a mí con ese cuerpazo de adolescente, rozándome la polla con sus manos mientras se reía. Sabía que yo quería empotrarla, pero la muy zorra se hacía la difícil. Hasta que al fin me cansé y le agarré el pelo. 'Vas a chuparme esta polla negra hasta que te ahogues, puta', le dije, y ahí empezó todo. Se arrodilló como una buena perra, metiéndose mi verga hasta la garganta, con esos labios apretados alrededor de mi tronco. Gemía cada vez que le empujaba más adentro, pero no se quejaba, solo baboseaba como una loca. Cuando ya no aguantó más, la levanté y la tiré sobre el sofá. Su coño apretado se estiró como un guante al meterle la polla de golpe, y gritó como si le doliera, pero sus caderas no paraban de moverse. Rico Strong no perdona, y menos cuando una rubia como ella se pone en plan provocadora. Le di tan duro que los muebles crujían, y cada vez que se corría, el coño se le ponía más mojado. Al final, cuando ya no podía más, le solté toda la leche en la cara, marcándola bien. '¿Te gusta cómo te quedaste, perra?', le pregunté mientras se limpiaba con los dedos.