La abuelita del asilo se deja empotrar fuerte por la limpiadora
La vieja Agatha llevaba semanas espiando a la limpiadora morena cada vez que se agachaba a pasar la mopa, con la falda corta subiéndosele hasta dejar ver ese culito prieto que le hacía babear. Un día, cansada de masturbarse con recuerdos de tetas caídas y coño reseco, decidió cazarla en los pasillos vacíos del asilo. La limpiadora, una morena de curvas exuberantes con un piercing en la nariz, ni se inmutó cuando la vieja le agarró el culo por detrás y le susurró al oído que era hora de que le pagara con servicios. La morena, acostumbrada a folladas rápidas en los vestuarios, se dejó llevar por el morbo de ser empotrada por una mujer mayor que le metía los dedos en el coño mientras le lamía el culo lleno de tatuajes. Agatha no aguantó ni cinco minutos antes de clavarle la polla enorme —sí, esa que siempre llevaba escondida bajo la bata— hasta el fondo del coño resbaladizo, haciendo que la morena aullara como una perra en celo. Las embestidas eran brutales, con la vieja agarrándola de las tetas caídas mientras le escupía en el culo antes de empotrarla más fuerte, sintiendo cómo el coño de la limpiadora se contraía alrededor de su verga cada vez que le llegaba al fondo. La morena, con la boca llena de babas y los labios rojos mordidos, no pudo evitar correrse en chorros gruesos sobre la polla de Agatha, que le llenó el coño hasta rebosar mientras le gritaba que era una puta buena para ser empotrada por una abuelita de tetas flácidas. Cuando la vieja se corrió dentro de ella, escupiendo leche espesa que le resbaló por los muslos, la morena se dejó caer al suelo del asilo, con el coño goteando y el culo enrojecido, jurando que volvería a buscarla cuando terminara su turno. Agatha, con la barriga temblorosa y los pezones duros como piedras, se limpió la polla con el delantal de la morena antes de salir silbando, dejando a la limpiadora con las piernas temblorosas y el corazón a mil por hora, sabiendo que esa follada salvaje sería el recuerdo que la acompañaría en las noches solitarias.