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La alemana Sandra se deja empotrar el culo duro

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Estúdio Milfsandra

La rubia Sandra, de tetas grandes y labios carnosos, llegó a la habitación con un vestido ajustado que apenas le tapaba las nalgas redondas y ese tanga negro que se le clavaba en el coño como si fuera a arrancarlo de un tirón. Antes de que pudiera quitarse los tacones, él ya le estaba metiendo los dedos por la raja del culo mientras le mordisqueaba el cuello con esos dientes que le hacían gemir como una perra en celo. "Más fuerte, cabrón, que me vas a reventar", le suplicó mientras se agarraba a la pared con las uñas pintadas de rojo, sintiendo cómo su ano se abría como un capullo dispuesto a recibir la verga dura que ya le rozaba los muslos. No hubo tiempo para lubricante ni preliminares, solo el crujido del preservativo al rasgarse y la primera embestida que le entró hasta la garganta, haciendo que Sandra soltara un aullido que resonó en toda la suite. Él la agarró por las caderas con fuerza de bestia, clavándole los dedos en la carne mientras le metía la polla hasta el fondo del culo una y otra vez, dejando que los jugos de su coño mojado le resbalaran por los muslos cada vez que la embestía con saña. "Así, así, métemela toda, que me encanta sentirte hasta el fondo", jadeaba ella mientras su culo se abría y cerraba como una boca hambrienta, tragándose cada centímetro de esa verga gruesa que no paraba de moverse. Los gemidos de Sandra se volvieron agudos, casi histéricos, cuando él cambió de ritmo, ralentizando las embestidas para torturarla antes de volver a empotrarla con furia, haciendo que su culo palpitara alrededor del miembro que la estaba dejando marcada. Cuando por fin sintió la leche caliente inundándole las entrañas, ella se corrió con un espasmo violento, gritando como si se le fuera la vida, con los muslos temblando y el coño chorreando más que nunca mientras su culo se contraía alrededor de la polla que aún no había terminado de descargarse. Los dos cayeron al suelo, sudados y jadeantes, con el preservativo lleno a rebosar y el olor a sexo flotando en el aire como un perfume barato de putón de lujo.

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