La esposa desobediente se deja follar por el swami en la cama
La esposa desobediente no podía resistirse a las miradas ardientes del swami cada vez que él visitaba su casa para dar bendiciones, pero hoy no se conformó con miradas: se dejó caer sobre la cama con las piernas abiertas, mostrando su coño ya mojado mientras él le arrancaba el sari con brusquedad. Sus tetas grandes rebotaban con cada embestida, los gemidos de la puta se mezclaban con los rezos susurrados del swami, que la penetraba con fuerza mientras le mordía los pezones duros. El culo de la esposa se ponía rojo con cada nalgada, y ella pedía más, más duro, mientras él le agarraba el pelo y le metía la polla hasta el fondo, sintiendo cómo su coño apretado lo envolvía como un guante. El swami gruñía como un animal, corriéndose dentro de ella mientras la esposa se retorcía de placer, con la cara llena de sudor y la boca abierta en un grito silencioso. El semen caliente le goteaba por los muslos, y ella se lamía los labios, satisfecha de haber traicionado a su marido con este encuentro prohibido. La esposa desobediente no pudo evitar sonreír al sentir cómo el swami se limpiaba la polla en su ropa interior, dejándola marcada como su puta personal.