Mamadas al aire libre llenas de tensión con Tory Sweety
Deslizando mi polla entre los labios de Tory Sweety recordé todas las semanas de miradas robadas que nos habían llevado hasta ese momento en el exterior. Cada roce accidental de su mano contra mi entrepierna durante los días previos había hecho crecer una presión que ya no podíamos ignorar más. Tory se arrodilló sobre la hierba y abrió la boca con avidez mientras yo le sujetaba la cabeza para guiar el ritmo lento al principio. Sus tetas pequeñas y firmes se movían al compás de cada cabeceo y sentía cómo su lengua recorría cada vena de mi miembro con precisión. El aire fresco contrastaba con el calor de su boca húmeda que me envolvía por completo sin prisas. Poco a poco aumenté la profundidad de mis embestidas y ella respondió gimiendo con la garganta apretada alrededor de mi polla. El sonido de su saliva mezclándose con mis embestidas llenó el espacio mientras sus manos jugaban con mis bolas. Después de más de 10 minutos de escena Tory aceleró el movimiento hasta que sentí cómo todo mi cuerpo se tensaba al límite. La próxima vez pienso follarla contra un árbol hasta que sus rodillas tiemblen.