Men Seeker domina a su sumisa con su polla de acero
Él entra al cuarto con la polla ya dura, lista para castigar, mientras ella se arrodilla temblando, esperando su orden. Men Seeker no pierde tiempo y le ordena que se incline sobre la cama, el culo en pompa, los muslos mojados de anticipación. Ella obedece sin rechistar, sabiendo que cualquier resistencia solo empeorará su castigo. Él agarra su cadera con fuerza, los dedos marcando la piel, y presiona la punta de su verga contra el agujero apretado, sintiendo cómo ella se tensa. 'Relájate, puta', gruñe, y de una estocada la penetra hasta las pelotas, arrancándole un gemido ahogado. Ella se aferra a las sábanas, los nudillos blancos, mientras él empieza a embestirla con ritmo implacable, el sonido de carne chocando contra carne llenando la habitación. Cada empujón la hace gritar más, su voz quebrada entre sollozos y ruegos, pero él no se detiene, disfrutando el poder que tiene sobre ella. Con una mano, le agarra el pelo y tira hacia atrás, obligándola a arquear la espalda mientras la penetra más profundo, hasta que las caderas chocan contra su culo. Ella ya no puede más, su cuerpo tiembla incontrolablemente, y cuando él le ordena correrse, lo hace con un grito desgarrador, el orgasmo sacudiéndola entera. Él no se detiene, sigue follándola con furia, sintiendo cómo su polla se hincha dentro de ella, hasta que por fin se vacía en su culo con un gruñido gutural, marcándola como suya.