Michaelxxx domina a Crazy Angel en una follada intensa y sumisa
El sonido de sus gemidos rebota contra las paredes mientras ella se retuerce bajo mi peso, su cuerpo temblando cada vez que mi polla la penetra hasta las pelotas. Desde el primer momento, le dejé claro quién mandaba aquí: sus manos atadas, su boca abierta pidiendo permiso para gemir, sus ojos suplicando que no parara. La puse de rodillas primero, obligándola a chupar mi verga como una puta obediente, sus labios apretados alrededor hasta que le ordené que tragara. Luego la tiré sobre la cama, abriendo sus piernas con fuerza para que viera lo mojada que estaba, su coño brillando bajo la luz mientras la empotraba contra el colchón. Cada embestida era un castigo, cada gemido un recordatorio de que su placer dependía de mí. En más de 10 minutos de escena, la hice correrse tres veces, sus muslos temblando cada vez que le ordenaba que se viniera. Al final, mientras mi leche le manchaba el vientre, ella solo podía pensar en una cosa: cuándo volvería a someterse a mí.