MILF morena se come la polla en casa con pasión
La Eva Black de pelo largo y piel blanca llegó a su casa con ganas de joder, pero no sabía que su plan de mamar un buen rato iba a terminar en una follada salvaje. En cuanto cerró la puerta, él la empujó contra el sofá y le arrancó la blusa para dejar sus tetas duras al aire, mientras ella jadeaba mordiendo su labio inferior. Con un tirón brusco le bajó el pantalón y la polla le saltó como un resorte, gruesa y palpitante, lista para ser chupada hasta el fondo. Eva no perdió tiempo y se arrodilló en el suelo de madera, con las rodillas doloridas pero el coño más mojado que nunca, para abarcar aquella verga con sus labios carnosos y húmedos. Cada gemido que soltaba al tragarla le ponía más cachondo, hasta que le agarró la cabeza y empezó a empotrarle la boca con embestidas lentas pero profundas, haciendo que sus mejillas se hincaran con cada empujón. El sonido de los bofes que le salían de la garganta entrecortados por los ahogos le excitó tanto que no pudo aguantarse más, así que la levantó como un trapo y la tiró boca abajo sobre la mesa del comedor, levantándole el culo para clavarle la verga sin piedad. Ella se agarraba al borde con los dedos crispados mientras él le azotaba las nalgas con cada embestida, el sonido de carne contra carne resonando en toda la casa, mezclado con sus gritos de puta satisfecha. La mesa crujía bajo el peso de sus cuerpos sudados, el olor a sexo llenaba el aire y los jugos del coño le resbalaban por los muslos, dejando marcas en la madera. Cuando él sintió que el orgasmo le subía por la espalda, la sacó de golpe y le corrió un chorro espeso de leche caliente por toda la espalda y el culo, hasta que el último resto le cayó en el pelo largo y liso. Eva se quedó jadeando, con la cara pegada a la mesa, sintiendo cómo los últimos espasmos de su verga le rozaban el coño ennegrecido por el calor de la follada.