Negro musculoso se corre dos veces con su polla bien gorda
Este moreno de piel oscura y cuerpo bien musculoso no podía aguantar más las ganas de sacarse la leche, así que se sentó en una silla con su verga bien dura y empezó a masturbarse con fuerza. Sus manos gruesas envolvían su polla gruesa y venosa, subiendo y bajando con movimientos rápidos mientras su respiración se aceleraba. El sudor le caía por el pecho y el abdomen marcado, resbalando por su piel brillante bajo la luz tenue. Cada embestida de su mano hacía que su polla palpitara, hinchándose aún más, lista para explotar. Sus gemidos profundos llenaban el aire mientras se acercaba al orgasmo, apretando los dientes y arqueando la espalda. La primera corrida fue intensa, salpicando su vientre y pecho con chorros espesos de semen caliente. Pero no se detuvo ahí, porque su polla seguía dura y lista para otra ronda. Con la segunda mano, volvió a masturbarse con más fuerza, sintiendo cómo el placer lo recorría entero. Esta vez, su corrida fue aún más abundante, cubriendo su cuerpo con más leche espesa. Al final, quedó agotado pero satisfecho, con su polla aún goteando y su cuerpo temblando de placer.