Puta boliviana me chupa la polla como una experta en la cama
La muy puta boliviana de la doce de octubre apareció en mi puerta con un vestido ajustado que marcaba cada curva de su culo perfecto. Desde el primer momento, sus ojos me dijeron que quería mi polla entre sus labios. Sin perder tiempo, se arrodilló frente a mí y me bajó los pantalones con sus manos ávidas, dejando al descubierto mi verga dura y palpitante. Con una sonrisa pícara, se la metió en la boca hasta el fondo, chupando con fuerza mientras sus gemidos vibraban contra mi piel. Sus tetas rebotaban con cada movimiento, y yo no podía evitar agarrarle el pelo para empujar más adentro. El calor de su garganta me volvía loco, y cuando empezó a mover la lengua en círculos, sentí que me iba a correr en cualquier momento. Pero la muy zorra sabía lo que hacía, así que se detuvo justo antes de que explotara, dejándome al borde del abismo. Con un gemido desesperado, la levanté y la tiré sobre la cama, arrancándole el tanga con los dientes. Su coño estaba empapado, listo para recibir mi polla hasta el fondo. La embestí con fuerza, sintiendo cómo sus paredes se apretaban alrededor de mí mientras gritaba de placer. Cada embestida era más intensa que la anterior, y cuando por fin me corrí dentro de ella, su cuerpo tembló con un orgasmo que la dejó sin aliento. La muy puta no podía dejar de sonreír, satisfecha de haberme dejado seco.