Riley Daniels doble dildo hasta que grita de placer
No pensé que su polla fuera tan gruesa, pero cuando la sentí rozar mis nalgas, supe que no podría resistirme a ese contacto salvaje. Me encantó cómo sus manos me apretaban los pechos mientras empujaba el dildo en mi coño, mojándome entera con cada embestida. Al principio solo gemía, pero cuando introdujo el otro en mi culo, el dolor mezclado con el placer me hizo retorcerme como una loca, sintiendo cómo ambos juguetes me llenaban por completo. No podía creer lo bien que me sentía, cómo cada movimiento me acercaba más al orgasmo. Mis piernas temblaban, mi respiración era un jadeo constante, y cuando por fin me corrí, el grito que soltó Riley Daniels fue de los más fuertes que había escuchado, como si ella misma se sorprendiera de lo que acababa de descubrir en su propio cuerpo.