Romana la milf rubia me sorprendió con su coño insaciable
Romana no era una vecina cualquiera, sino una milf rubia de piernas largas y medias que me volvían loco cada vez que la veía pasar. Un día, mientras yo estaba en el sofá viendo televisión, entró a mi casa como si nada, con una sonrisa pícara y los pezones duros bajo su blusa ajustada. Me dijo que quería probar algo diferente, y antes de que pudiera reaccionar, ya estaba arrodillada frente a mi polla, chupándola con una habilidad que no esperaba. Cuando la levanté y la puse de rodillas en el sofá, descubrí que su coño estaba más mojado de lo que imaginaba, y al meterle mi verga entera de golpe, gimió tan fuerte que pensé que los vecinos nos escucharían. Lo más sorprendente fue cuando me pidió que le diera por detrás, y al empujarla contra el sofá, sentí cómo su culo apretaba mi polla como si no quisiera soltarla. Cada embestida la hacía gemir más fuerte, y cuando le agarré las tetas caídas mientras la follaba, supe que estaba disfrutando cada segundo. Al correrme dentro de ella, me miró con una sonrisa satisfecha, sabiendo que la había dejado más que complacida. Ahora, cada vez que la veo, solo pienso en cómo su cuerpo reacciona cuando la empotro contra la pared.