Skylar Snow empotra su culito con la verga bestial de Nade
Lleva horas observando cómo su culo prieto se balancea cada vez que Nade se quita la camisa, y hoy no pudo resistirse más. La primera vez que sus labios rozaron la polla gruesa y venosa de él, Skylar soltó un gemido ronco que le erizó la piel de la nuca. Nade no perdió el tiempo y la empujó contra la pared, arrancándole el tanga con un tirón brusco que dejó al descubierto unos labios rosados y chorreantes, hambrientos de carne. Antes de que pudiera reaccionar, él le escupió en el culo y le metió dos dedos empapados de saliva, abriéndola para su verga que ya goteaba pre-semen. Skylar se dejó caer de rodillas con los ojos vidriosos, tragando hasta el fondo esa polla que le llenaba la boca hasta ahogarla, sintiendo cómo se le escapaban hilos de baba por las comisuras mientras él le sujetaba la cabeza con fuerza. El sabor salado y fuerte del semen fresco le recorrió la lengua al ritmo de cada embestida brutal que le metía hasta la garganta, ahogándola en su propia saliva mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. Nade la levantó como si no pesara nada, le puso las piernas sobre sus hombros y la empaló de un tirón seco, hundiendo su verga palpitante hasta el fondo del coño empapado que ya le chorreaba jugos por los muslos. Cada embestida sonaba como un chapoteo húmedo, el sonido de carne contra carne mezclado con los gritos agudos de Skylar, que no podía evitar arquear la espalda y ofrecerle el culo más profundo para que la reventara como a él le gustaba. Le metió los dedos en la boca para que mordiera mientras le abría el culo con la otra mano, preparándola para recibir esa verga gruesa y caliente que ya le quemaba las entrañas. La primera corrida fue brutal: Nade le sacó la polla de golpe y se corrió en su cara, cubriéndole las tetas pequeñas y firmes de semen espeso mientras ella se retorcía de placer, con los muslos temblorosos y el coño palpitando sin control. La segunda vez no fue mejor: la agarró del pelo, le metió la polla otra vez hasta el fondo del culo y se corrió dentro, llenándola de leche hirviendo que le resbaló por las nalgas hasta gotearle en los zapatos. Skylar quedó tirada sobre la cama, jadeando con la boca abierta y la cara llena de semen, los pechos subiendo y bajando al ritmo de su respiración entrecortada, mientras Nade le susurraba al oído lo puta que era y lo bien que se la comía.