Terapia de hielo con la rubia que chupa como diosa
Esta rubia de tetas perfectas y culo redondo llegó temblando de frío, pero en segundos su boca caliente estaba envolviendo mi polla dura como si fuera un caramelo. Sus labios carnosos chupaban con fuerza mientras sus manos pequeñas agarraban mis huevos, apretándolos justo como a mí me gusta. La puse de rodillas en el suelo frío, su coño ya mojado solo de ver mi verga gruesa, y empecé a follarle la boca con embestidas profundas, sintiendo cómo su garganta se abría para mí. Ella gemía fuerte, ahogándose un poco con mi leche espesa, pero no paraba de tragar, limpiando cada gota con su lengua traviesa. Cuando no aguanté más, le agarré el pelo y le vacié toda la carga en su cara bonita, viendo cómo el semen blanco le corría por las mejillas mientras ella sonreía como una puta satisfecha. Después, la tiré en la cama y le metí los dedos en su concha ardiente, sintiendo cómo se contraía de placer mientras se corría otra vez, gritando mi nombre como una loca. El hielo se derritió rápido, pero el calor entre nosotros duró toda la noche.