Tranny embiste a dos rubias en trio caliente
Llevaba meses soñando con ese culo prieto y esas tetas de silicona que se movían como gelatina cada vez que la veía pasar frente a mi ventana. Cuando por fin la invité a casa junto con su amiga rubia de coño depilado, supe que la noche iba a ser de locos. La morra trans se puso de rodillas en el suelo del salón, con esa verga gruesa y venosa que le colgaba entre las piernas, y empezó a chupársela a la rubia mientras yo le lamía el coño sin parar, metiendo la lengua hasta que la morra empezó a gemir como una perra en celo. La rubia, con las piernas bien abiertas sobre el sofá, le agarró la cabeza a la tranny para que no se moviera mientras esta le metía los dedos en el coño empapado, haciendo que la morona se corriera en menos de un minuto. Yo no me quedé atrás: me tiré sobre la rubia boca abajo, le levanté el culo bien alto y le empecé a empotrar con fuerza, sintiendo cómo su carne temblaba con cada embestida. La tranny se subió al sofá detrás de mí, le metió la polla por el culo a la rubia al mismo tiempo que yo le metía la mía por el coño, y las dos gritaban como locas mientras yo les metía los dedos en la boca para que no se callaran ni un segundo. La escena se volvió aún más loca cuando la morra trans, con esa verga empalmada como un hierro, se puso de pie y le empezó a dar por el culo a la rubia mientras yo le follaba el coño sin piedad, sintiendo cómo sus jugos me mojaban las pelotas sin parar. Los gemidos se mezclaban con los golpes de carne contra carne, los cuerpos sudados resbalaban entre sí y las corridas empezaban a manchar el sofá de leche espesa. Al final, las tres acabamos tiradas en el suelo, con las piernas temblorosas y los coños bien abiertos, mientras la tranny nos lamía los jugos de los labios con esa lengua experta que solo ella tenía.