Amanda Borges me destrozó el culo después de chuparme la polla
“No aguanto más, métemela ya” me gritó Amanda Borges mientras me agarraba el culo con las dos manos, sus uñas clavándose en mi piel. Yo ya estaba duro como una roca después de que me la chupara como una experta, su lengua jugando con mi glande hasta dejarme temblando. Pero lo que no esperaba era lo que pasó cuando le metí la polla en el culo: ella gimió tan fuerte que los pájaros del parque salieron volando. Su agujero era tan apretado que casi me corría solo de sentir cómo me apretaba. “Más duro, cabrón, rómpeme el culo” me suplicó, y yo no me hice de rogar. La puse de cuatro patas en la arena, con su trasero en pompa y su coño goteando de lo excitada que estaba. Le metí la polla hasta las pelotas de una sola embestida, y ella gritó tan fuerte que hasta los surfistas de la playa se volvieron a mirarnos. Su culo era un sueño, caliente, húmedo y perfecto para mi verga. Cada vez que me hundía en ella, sus paredes me apretaban como un guante, y yo sentía que me iba a volver loco. “No pares, no pares” chillaba, y yo no podía parar ni aunque quisiera. La follé como un animal, empotrándola contra la arena, sintiendo cómo su cuerpo se sacudía con cada embestida. Cuando por fin me corrí, fue tan intenso que hasta vi estrellas. Le llené el culo de leche caliente, y ella se retorció de placer, pidiendo más. La próxima vez, le voy a dar por el coño hasta que no pueda caminar.