Anna Abit se toca su coño depilado en el salon de peluquería
El salon de peluquería está cerrado, solo hay silencio y la luz tenue de la lámpara de trabajo que ilumina el reflejo del espejo. Anna Abit sabe que no debería estar haciendo esto, pero el deseo le quema entre las piernas y no puede resistirse. Se sienta en la silla del estilista, separa las piernas con lentitud mientras sus dedos delgados se deslizan por su piel suave hasta encontrar su coño depilado y ya mojado. Imagina que es un cliente quien la toca, alguien que no debe estar allí, y eso la excita aún más. Siente cómo sus pezones pequeños se endurecen bajo el sujetador mientras masajea su clítoris hinchado con movimientos circulares. Se inclina hacia atrás, gimiendo en silencio para que nadie la escuche, aunque sabe que está sola. Mete dos dedos dentro de su coño pegajoso, sintiendo cómo se contrae alrededor de ellos, buscando más profundidad. Con la otra mano, pellizca sus tetas pequeñas y laspresiona con fuerza, imaginando boca ajena chupando sus pezones. Cada respiración se vuelve más rápida, más profunda, hasta que su cuerpo se tensó y un orgasmo la recorre entera. Cuando abre los ojos, el reflejo en el espejo le recuerda que esto está mal, pero no le importa. Se queda quieta un momento, sintiendo cómo su pecho sube y baja agitado, con los dedos aún enterrados en su coño palpitante.