Becky Bandini se entrega al placer intenso con Jerry Kovak
La habitación olía a perfume caro y a deseo contenido después de semanas enteras de miradas que duraban demasiado. Yo no podía apartar los ojos de su cuerpo cada vez que cruzábamos por el pasillo y ella tampoco disimulaba cuando se mordía el labio al verme pasar. Esa tensión por fin explotó cuando cerramos la puerta y Becky Bandini se acercó sin decir nada. Mi polla ya estaba dura solo de imaginar cómo sería meterla entre esas tetas perfectas que se marcaban bajo la blusa. Le quité la ropa despacio al principio pero luego la empujé contra la pared para chuparle los pezones duros mientras le metía dos dedos en el coño ya mojado. Becky gimió fuerte cuando la di la vuelta y le abrí las nalgas para lamerle el culo antes de empotrarle la polla entera de golpe. La follé contra el colchón durante más de diez minutos de escena sin parar de embestir mientras le apretaba las tetas perfectas con forma ideal y le daba palmadas en ese culo redondo que rebotaba con cada golpe. Ella pedía más fuerte y yo le respondía metiéndosela hasta las pelotas en distintas posiciones hasta que sentí que se corría apretando mi polla con fuerza. Al final la dejé con las piernas temblando y le susurré que la próxima vez la ataría a la cama para follarla aún más tiempo.