Bree Brooks se deja empalar por la polla monstruosa de Boswell Black
El olor a sudor y lujuria llenaba el cuarto cuando Bree Brooks se arrodilló frente a mí, sus ojos brillando de anticipación al ver mi polla negra y gruesa. Nunca había visto algo así, y su coño ya goteaba sin que ni siquiera la hubiera tocado. Le dije que se inclinara sobre la cama, su culo redondo y perfecto temblando mientras se preparaba. Al primer contacto, gimió fuerte, pero no se quejó cuando la penetré de una estocada, sintiendo cómo su apretado coño se ajustaba a mi verga como un guante. Bree no podía creer lo grande que era, pero eso solo la excitó más, moviendo sus caderas para recibirme más profundo. Cada embestida la hacía gritar, sus uñas clavándose en las sábanas mientras yo la follaba sin piedad. Cuando por fin me corrí, llené su coño con mi leche espesa, sintiendo cómo se contraía alrededor de mi polla. Al separarnos, mi semen goteaba por sus muslos, y ella solo podía reír, tocándose el coño aún sensible. La mancha húmeda en la cama era la prueba de lo bien que lo habíamos pasado.