Carmen Masters te va a destrozar la garganta con su polla enorme
Te voy a contar cómo empezó todo: yo le dije a este sissito blanco: '¿Te crees que puedes manejar lo que te voy a dar?' y su cara de miedo me encendió más. Lo empujé contra la pared y le metí la polla hasta las pelotas de una sola estocada, sintiendo cómo su garganta se abría para mí. El muy putito empezó a ahogarse con mi verga negra, escupiendo saliva mientras yo le agarraba la cabeza y lo empalaba sin piedad. De repente, noté que no era solo miedo en sus ojos: había algo más, como un morbo oculto que no esperaba. Empezó a gemir más fuerte, tragando mi polla como si no hubiera mañana, y eso me volvió loca. Le di más duro, sintiendo cómo su boca se llenaba de mi leche espesa, corriéndome hasta que le llené la garganta entera. Cuando terminé, el muy cabrón me miró con una sonrisa sucia y me dijo: '¿Otra vez, mistress?'.