Dos gatas tatuadas adorando mi polla tatuada hasta el cuello
El olor a cuero de las medias de malla me volvía loca, pero lo que realmente me hizo mojar de golpe fue ver cómo esas dos tatuadas se arrodillaban frente a mí como si mi verga fuera un altar. Nikolaz casi se ahogó cuando le empujé la polla hasta las pelotas en su garganta, y sus gemidos entrecortados me hicieron agacharme para morderle un pezón mientras la otra me lamía los huevos. Lo inesperado llegó cuando Anuskatzz susurró que nunca había chupado un coño de verdad, y antes de que pudiera protestar, ya tenía mi lengua en su culo mientras la otra me cabalgaba como una salvaje, sus tetas pequeñas saltando contra mi cara. El sonido de sus caderas chocando contra las mías me encendió más, y cuando las giré para empotrarlas a las dos en doggy, vi cómo sus agujeros se abrían como flores oscuras, listos para recibirme. Me corría en el culo de una mientras la otra tragaba mi leche como si fuera el mejor shot de tequila, y el gemido ahogado de Nikolaz al sentir mi semen caliente escurriendo entre sus nalgas casi me hizo perder el puto control. La próxima vez, traeré el dildo más grande que encuentre… para ver cuál de las dos aguanta más.