Cucked 14: la polla negra que humilló a mi novia
Carla me retó a que aguantara ver cómo otro le destrozaba el culo mientras yo miraba, pero no contaba con que mi polla se pondría más dura que nunca al verla gemir como una perra en celo. Desde el primer empujón, el tipo le clavó su verga gruesa hasta las pelotas, haciendo que sus nalgas rebotaran con cada embestida. Carla no pudo evitar chupársela antes, lamiendo el glande como si fuera su última comida, y cuando él le dio la vuelta para empotrarla en perrito, sus gritos resonaron en toda la habitación. Yo me masturbaba a un lado, sintiendo cómo mi semen subía con cada gemido de ella, pero no me corrí hasta que él le llenó el culo de leche caliente. Al final, Carla me miró con los ojos vidriosos y me dijo: '¿Ves? Ni siquiera pudiste follarme como él'.