Milf anal nueva se burla del joven y lo reta a follarla bien
El muchacho nuevo del edificio ni siquiera sabía lo que le esperaba cuando me vio pasar por el pasillo con mi tanga negro ajustado. Desde el primer día, noté cómo me miraba el culo cuando creía que no lo veía, pero hoy decidí darle una lección. Le dije que si creía que su polla era lo suficientemente dura para aguantar lo que yo le iba a hacer, y el muy tonto aceptó el reto. Lo llevé a mi apartamento y le ordené que se desnudara mientras yo me quitaba la ropa despacio, dejando que sus ojos se clavaran en mis tetas grandes y mi culo perfecto. Cuando me arrodillé frente a él y empecé a chuparle la verga, sentí cómo se ponía más duro entre mis labios, pero eso no era nada comparado con lo que vendría después. Lo empujé contra el sofá y me monté encima, guiando su polla hacia mi coño mojado antes de bajar de golpe hasta que sentí que me llenaba entera. Gritó cuando lo apreté con mis músculos, pero no iba a dejar que se corriera tan fácil. Me levanté y lo obligué a ponerse de rodillas, empujando su cara contra mi culo mientras le ordenaba que me lamiera el ano. Cuando estuvo bien húmedo, me puse a cuatro patas y le dije que si quería probar algo de verdad, que me empotrara por detrás. No perdió tiempo en meterme la polla hasta las pelotas, y cada embestida me hacía gemir más fuerte. Le dije que si creía que podía hacerme suplicar, que lo intentara, pero en vez de eso fui yo quien lo hizo rogar cuando le dije que se corriera dentro de mí. No aguantó mucho más y me llenó el culo de leche caliente mientras yo me retorcía de placer.