Después de la ducha, mi hermano y yo le dimos por el culo a turnos
La puta no podía dejar de gemir cuando mi hermano y yo la agarramos después de salir de la ducha, su culo redondo y mojado nos volvía locos. Primero me metí hasta el fondo en su coño bien apretado, sintiendo cómo sus paredes me apretaban como una puta viciosa. Mi hermano no aguantó y se puso detrás, empujando su polla enorme en su culo mientras ella gritaba de placer. La muy puta se movía como una profesional, rebotando entre las dos vergas sin parar. Sus tetas grandes rebotaban con cada embestida, y el agua de la ducha seguía cayendo sobre nosotros, haciendo todo más resbaladizo. Mi hermano le agarró el pelo y la obligó a chuparle la polla mientras yo le follaba el culo, sus gemidos ahogados por la verga en su boca. El sonido de los cuerpos chocando, el agua cayendo y los gritos de placer llenaban el baño. Cuando ya no aguantamos más, nos corrimos dentro de ella, llenándola de leche caliente mientras su culo seguía apretado alrededor de nuestras pollas. La muy puta no podía ni hablar, solo gemía y pedía más, pero ya estábamos agotados. Su culo quedó marcado por nuestras embestidas, rojo y bien usado, justo como a ella le gustaba.