Ver fútbol me pone cachondo y me hace follar como animal
Cada vez que mi madrastra se pone a ver el partido con esa minifalda ajustada, no puedo evitar que se me pare la polla como un poste. Sus nalgas redondas y perfectas se mueven al ritmo de cada gol, y yo me muero por hundirle la verga hasta el fondo. Un día, cuando ella se inclinó para servir la cerveza, le levanté la falda y le metí los dedos en el coño bien mojado. Ella gimió fuerte y me dijo que me callara, pero sus piernas temblorosas me dieron luz verde. La empujé contra la mesa, le arranqué el tanga y le clavé la polla dura hasta que gritó de placer. Sus tetas rebotaban con cada embestida, y yo le azotaba el culo carnoso mientras ella me pedía que no parara. Cuando me corrí dentro de su chocho caliente, ella se mordió el labio para no hacer ruido, pero sus jugos chorreaban por sus muslos. Ahora, cada vez que hay un partido, ella sabe que terminará con mi leche caliente llenándole el coño. La próxima vez, pienso grabarla desde atrás mientras le como el culo y le meto la polla hasta que no pueda caminar.