Dona Amadora gritando mientras la culean con fuerza en el baño
Te la abres de piernas y la agarras del culo mientras la empotras contra la pared, sintiendo cómo su coño apretado se ajusta a tu polla como un guante. Ella te mira con los ojos vidriosos, mordiéndose el labio para no gritar demasiado fuerte, porque en cualquier momento podría entrar su marido y pillarlos en plena culeada. Te la metes hasta las pelotas, escuchando sus gemidos ahogados mientras te la chupa el culo con cada embestida, y ves cómo su cara se contrae de placer cada vez que la penetras más hondo. La agarras de las tetas y le aprietas los pezones, sintiendo cómo su cuerpo tiembla entre tus manos mientras te la clavas una y otra vez, sin importarte si alguien los escucha. Ella te suplica que no pares, que la sigas rompiendo el culo con esa polla enorme, y tú obedeces, acelerando el ritmo hasta que sus muslos se ponen temblorosos y su respiración se vuelve entrecortada. Te la follas con furia, sintiendo cómo su culo se aprieta alrededor de tu verga, y cuando ya no aguanta más, te corre en su cara, manchándole los labios con tu leche mientras ella se estremece de placer. Justo entonces, escuchas pasos acercándose por el pasillo y sabes que en cualquier momento los descubrirán, pero no puedes parar, porque su culo es demasiado perfecto para dejarlo ahora.