Dos putas se follan a un macho enorme en trío caliente
La rubia Kira no pudo resistirse cuando vio el bulto enorme que se marcaba bajo el pantalón ajustado de él, así que le agarró la polla con los dedos mojados de saliva mientras su amiga Envy le mordisqueaba el cuello con esos labios carnosos que tanto le gustan. Él gruñó fuerte al sentir cómo le chupaban la verga con esa boca experta, una lengua que se enroscaba alrededor de su glande como si fuera un caramelo prohibido. Kira se arrodilló en el suelo de madera y se tragó cada centímetro de esa verga monstruosa hasta que le rozó la campanilla, mientras Envy le masajeaba los huevos con movimientos lentos y sugerentes. La morena no se quedó atrás: se quitó el vestido ajustado para dejar al descubierto unas tetas enormes y pesadas que rebotaban cada vez que él la agarraba por la cintura para clavársela hasta el fondo. La polla le llegaba tan adentro que a Kira se le escapaba un gemido ahogado cada vez que la embestía con fuerza, y el sonido húmedo de sus chochos chorreantes llenaba la habitación mientras se frotaban contra él como dos gatas en celo. Él no pudo aguantar más: agarró a la rubia del pelo y le metió la polla hasta la garganta mientras se corría con un rugido animal, escupiendo chorros gruesos y calientes en el fondo de su boca, que ella tragó sin dejar ni una gota. Envy, loca de lujuria, se subió encima de él y se empaló hasta el fondo con un grito de placer, sintiendo cómo su coño estrecho se estremecía alrededor de esa verga que le llenaba por completo, mientras los jugos le resbalaban por los muslos en oleadas interminables. Las dos putas se besaron con lengua mientras se turnaban para cabalgarlo, hasta que los tres acabaron exhaustos y cubiertos de sudor y fluidos, con las sábanas convertidas en un desastre pegajoso de sexo salvaje y sin límites.