El héroe de otro mundo se encarga de dejar preñada a toda la aldea
El protagonista despertó en un mundo paralelo con una misión bien clara: llenar de semen a todas las mujeres del pueblo, empezando por la rubia de tetas enormes que lo recibió con una sonrisa pícara y las tetas al aire. Sus pechos rebosaban, redondos y pesados, con pezones rosados que pedían a gritos ser chupados mientras ella se arrodillaba para agarrar su polla dura con ambas manos, masajeándola con movimientos expertos. Él gruñó al sentir cómo sus dedos se enredaban en su verga, lubricándola con saliva antes de meterla entera en su boca caliente, tragándosela hasta el fondo mientras gemía como una puta en celo. Sus nalgas redondas y carnosas se apretaban contra sus muslos, invitándolo a tomarla por detrás mientras ella se inclinaba sobre una mesa, ofreciéndole su coño bien mojado y su culo prieto. Él no lo dudó ni un segundo, empujando su polla enorme hasta el fondo de su vagina, sintiendo cómo sus paredes se contraían alrededor de su verga mientras ella gritaba de placer, pidiéndole que la embistiera más fuerte. Sus tetas botaban con cada embestida, rebotando contra su pecho mientras él la agarraba del pelo, tirando hacia atrás para que su boca se abriera en un gemido gutural. El sonido de sus cuerpos chocando llenaba la habitación, mezclándose con los jadeos y los gritos de la rubia, que ya no podía contenerse y se corrió con un chorro de flujo caliente que empapó su polla. Él no aguantó más y se vació dentro de ella, llenándola hasta el fondo con su leche espesa mientras ella se retorcía de placer, pidiendo más y más. La aldea entera lo esperaba, pero por ahora, esta puta de tetas gigantes sería la primera en recibir su semilla.