Madrastra rubia despierta mi polla con un sueño húmedo
La madrastra rubia de tetas grandes entró a mi cuarto en la madrugada, toda sudada y con la ropa interior empapada de su coño caliente. Me despertó con sus gemidos ahogados, pero cuando vio que me moví, no se detuvo: se subió encima de mí y empezó a frotar su chocho mojado contra mi polla dura. Le chupé los pezones gordos mientras ella cabalgaba, gimiendo como una perra en celo. Luego me la chupó con fuerza, tragando mi verga hasta el fondo, antes de ponerse a cuatro patas para que la empotre bien duro por detrás. Sentí su culo apretado envolviendo mi polla mientras la embestía sin parar, escuchando cómo gritaba cada vez que le metía hasta el fondo. Cuando ya no aguanté más, le corrí toda la leche en la cara, manchándole esos labios carnosos que tanto disfrutaron chupándome. Al terminar, se quedó tirada en la cama, con las tetas grandes temblando y el coño aún goteando de lo bien que la había follado. No pude creer que mi propia madrastra me hubiera despertado así, pero ahora sé que siempre que quiera, puede venir a mi cama a que la reviente como una puta caliente.