El viejo correa al joven con su polla enorme
El chico siempre había fantaseado con que el viejo del edificio lo empotrara contra la pared, y cuando finalmente el correa se le insinuó, no pudo resistirse. Se encontraron en el estacionamiento, donde el joven se arrodilló y empezó a chuparle la verga dura como si no hubiera mañana, gimiendo cada vez que el viejo le agarraba la cabeza para meterle más profundo. El correa lo levantó en peso y lo apoyó contra el auto, bajándole los jeans para meterle los dedos en el culo antes de ensartarlo con su polla enorme, haciendo que el chico gritara de placer. Las embestidas eran brutales, el viejo le apretaba las nalgas mientras lo penetraba sin piedad, sintiendo cómo el culo apretado del joven lo envolvía como un guante. El joven no podía dejar de gemir, suplicando que le diera más fuerte, y cuando el correa le agarró la polla para masturbarlo al ritmo de sus envestidas, el chico no aguantó más y se corrió en chorros calientes. El viejo siguió follándolo hasta que también explotó dentro de él, llenándolo por completo antes de dejarlo caer al suelo, jadeando y con el culo ardiendo. Fue una follada que el joven nunca olvidaría, con el viejo correa demostrando por qué era el mejor en la cuadra.