Novia puta se monta como una cerda y le dice al novio que soy su amigo gay
La muy puta se sentó sobre mi verga con un gemido ahogado y empezó a cabalgarme como si no hubiera un mañana, su coño bien mojado chorreando por mis bolas mientras el novio miraba sin entender nada. Sus tetas grandes rebotaban con cada embestida, sus pezones duros como piedras, y yo le agarraba el culo parado para meterla más hondo, sintiendo cómo su carne caliente me apretaba la polla. La muy zorra se reía mientras me decía al oído que su novio era un cornudo y que le encantaba que la follara un gay, mientras se chupaba los dedos y los pasaba por su boca antes de volver a gemir como una perra en celo. El novio, con la polla flácida, solo podía mirar cómo su novia se corría una y otra vez, gritando que quería que me corriera en su boca, así que la puse de rodillas y le empecé a follar la garganta hasta que sus ojos se llenaron de lágrimas. Su saliva goteaba por mi verga mientras la ahogaba con mi leche, y cuando me corrí, tragó hasta la última gota como la puta hambrienta que era. Después, se limpió los labios con el dorso de la mano y me dijo que su novio nunca la hacía sentir así, que solo un gay como yo sabía cómo tratar a una mujer de verdad. El cornudo, con la polla aún flácida, solo pudo asentir mientras su novia se reía y se lamía los labios, lista para otra ronda.