Felix Kamp domina el culo virgen de un sumiso cachondo
Felix Kamp no perdía tiempo con juegos previos cuando se trataba de un culo nuevo, y el de Serg Shepard brillaba de nervios y excitación. Lo empujó contra la pared, le bajó los pantalones de un tirón y le clavó los dedos en las nalgas, apretándolas con fuerza mientras Serg gemía como un perrito en celo. 'No te muevas', gruñó Felix, y Serg obedeció al instante, temblando bajo su mirada dominante. Con una mano le separó las nalgas y con la otra le frotó el agujero con saliva, preparándolo sin delicadeza. Serg jadeaba, su polla dura como piedra, pero no se atrevía a tocarla sin permiso. Cuando Felix por fin le metió un dedo, Serg gritó, pero el dolor se mezcló con un placer que lo hizo suplicar: 'Por favor, señor, más, quiero sentirte entero'. Felix sonrió, sacó el dedo y lo reemplazó con su verga gruesa, empujando hasta que Serg sintió que se partía en dos. Cada embestida lo hacía chocar contra la pared, sus gemidos ahogados por la mano de Felix en su boca. Serg lloriqueaba, pero no de dolor, sino de una sumisión tan profunda que lo hacía sentir vacío y lleno a la vez. Cuando Felix le ordenó correrse, Serg eyaculó con un grito, su mente solo pensando en lo bien que se sentía siendo usado como un juguete obediente.