Noah White se deja dominar por un oso con polla enorme y me la mete hasta las pelotas
Yo, Noah White, me arrodillé en la habitación de hotel con el corazón a mil, sabiendo que en cualquier momento alguien podía entrar. Cain Marko, ese oso enorme con una polla que no cabía en mi boca, me agarró del pelo y me empujó hacia su verga. Mis labios se estiraron al máximo mientras él gruñía y me follaba la garganta sin piedad. Cada vez que tragaba saliva, su polla rozaba mi campanilla, y yo gemía ahogado, con las lágrimas corriéndome por las mejillas. Él me levantó de golpe, me tiró en la cama y me abrió las piernas de una patada. Su lengua recorrió mi culo antes de que su polla gruesa me partiera en dos. Cada embestida me hacía chocar contra la pared, y yo mordía la almohada para ahogar mis gritos. Cain Marko me dio la vuelta, me puso a cuatro patas y me empotró como un animal, sus bolas golpeando mi culo con cada movimiento. Yo me agarraba de las sábanas, sintiendo cómo su polla me llenaba hasta el fondo, mientras él me agarraba de las caderas y me clavaba más fuerte. Cuando por fin se corrió, su leche caliente me llenó entero, y yo me derrumbé en la cama, jadeando. La próxima vez, le dejaré que me folle en el vestuario del gimnasio, donde cualquiera podría pillarnos.