Venganza gay chupando al ex de mi novio en 10 minutos
Chupando con furia esa polla que antes le perteneció a él, sentí cómo el sabor amargo de los celos se mezclaba con el dulce placer de la venganza. Tulio Hernández, ese cabrón que se atrevió a tocar lo que era mío, ahora gime bajo mi boca mientras le demuestro quién manda. Cada lamida en su verga gruesa es un recordatorio de que ya no es de él, sino mío. La cámara capta cada gemido ahogado, cada vez que sus dedos se clavan en mi pelo mientras le trabajo la polla con la misma intensidad con que él me traicionó. En más de 10 minutos de escena, no hay piedad, solo el sonido húmedo de mi saliva mezclándose con sus gruñidos. Me corro solo de sentirlo temblar, sabiendo que cada vez que se viene en mi boca es una derrota para el otro. La venganza sabe mejor cuando es lenta, cuando lo haces gemir tu nombre en lugar del de su ex. La próxima vez no será solo mi boca, será mi culo reclamando lo que es mío.