Phantomgent se masturba tras un día agotador en la oficina
"Quítate la ropa interior ahora y obedece sin rechistar", ordena Phantomgent con tono firme frente al espejo al llegar a casa. Él se baja los shorts despacio mientras observa cómo su polla ya empieza a endurecerse contra la tela ajustada. Sus manos recorren los abdominales marcados y el pecho amplio mientras repite en voz baja las órdenes que se da a sí mismo. Phantomgent agarra la base de su miembro grueso y comienza a mover la muñeca con ritmo lento pero exigente, obligándose a mantener el control. La respiración se vuelve más pesada cuando ordena que apriete más fuerte y que no se detenga hasta sentir el pulso en las venas. El placer crece cuando se humilla recordándose que debe pedir permiso incluso estando solo, retrasando el alivio a propósito. Sus caderas empujan hacia adelante buscando más fricción mientras las órdenes se vuelven más duras y directas. Phantomgent llega al límite y suelta con voz ronca: "Ahora córrete sin que te lo permita nadie".