Rodrigo domina al inquilino sumiso en su apartamento
Deslizándose sobre sus rodillas, el inquilino flaco obedecía cada orden de Rodrigo Cirino, quien lo arrastraba por el pelo hacia la cama mientras su polla ya goteaba. El moreno de piel oscura y culo pequeño gemía cuando le ordenaron gatear, sus manos temblorosas agarrando las sábanas mientras Rodrigo le abría las nalgas para escupirle justo en el agujero. 'Pide permiso, puta', gruñó el macho, y el otro jadeó '¿Puedo chupártela, por favor?' antes de enterrar la cara entre sus muslos. Rodrigo lo dejó mamar un rato, sintiendo la lengua flaca lamer su verga gruesa, pero pronto lo empujó hacia abajo, obligándolo a arquear la espalda mientras le metía los dedos. 'Quiero que te corras así, como un perrito obediente', susurró, y el inquilino solo pudo asentir, sus ojos llorosos mientras Rodrigo lo empotraba contra el colchón. Cada embestida lo hacía chocar contra la cabecera, el sonido de carne mojada llenando la habitación, hasta que el macho gruñó '¡Ahora!' y le llenó el culo de leche caliente. El inquilino se desplomó, temblando, con los muslos manchados y el agujero goteando, mientras Rodrigo se limpiaba la polla en su camisa tirada en el suelo.