Mason y Jake se follan al aire libre en un encuentro militar salvaje
El bosque está en silencio, solo se oyen los grillos y el crujir de las ramas bajo sus botas. Mason y Jake, con los uniformes medio desabrochados, se esconden entre los árboles, sabiendo que en cualquier momento podría aparecer un patrullero. Jake se agacha y chupa la polla de Mason con tanta fuerza que le salen lágrimas, mientras sus manos agarran el culo peludo del otro, apretando los cachetes para sentir cada vibración de su garganta. Mason gruñe y empuja la cabeza de Jake más abajo, hasta que la punta de su verga golpea el fondo de su garganta. El sonido de los gemidos ahogados se mezcla con el viento, y Jake mete un dedo en el culo de Mason, que se retuerce de placer. De repente, escuchan pasos cerca y se quedan quietos, conteniendo la respiración. Mason se corre en la boca de Jake, que traga todo sin perder el ritmo, mientras el semen caliente le resbala por la barbilla. Jake se levanta, se baja los pantalones y se inclina sobre una roca, ofreciendo su culo tatuado y empapado. Mason no pierde tiempo y lo empotra de una estocada, entrando hasta las pelotas mientras Jake muerde su labio para no gritar. El sonido de la piel chocando contra piel resuena en el bosque, y Mason le da una nalgada que deja la marca de sus dedos en el culo de Jake. El riesgo de ser pillados los excita aún más, y Mason acelera el ritmo, clavándose en Jake con tanta fuerza que lo levanta del suelo. Jake se corre sin tocarse, salpicando su propio vientre con chorros espesos. Mason se saca y se corre sobre la espalda de Jake, marcándolo como suyo. Respiran agitados, sabiendo que la próxima vez será aún más peligroso.