Milo Miles le parte el culo al twink sumiso con su polla gruesa
—'No deberíamos hacer esto... pero no puedo parar'— le susurré al oído mientras le mordía el cuello, sintiendo cómo su culo apretado se contraía alrededor de mi verga. Sabía que era una locura, que esto estaba mal, pero el calor de su piel y los gemidos ahogados que escapaban de su boca me tenían perdido. Mi polla entraba y salía de su agujero con un ritmo salvaje, cada embestida más profunda que la anterior, hasta que sus piernas temblaron y supe que estaba a punto de reventar. Le di la vuelta para ver su cara, sus ojos vidriosos de placer, y le agarré del pelo mientras lo empotraba contra la pared. —'¿Te gusta que te folle así, putita?'— le pregunté, y él solo pudo asentir con la cabeza, mordiéndose el labio para no gritar. El sonido de mi piel chocando contra la suya era música para mis oídos, y cuando por fin me corrí dentro de él, sentí cómo su culo se apretaba aún más, como si quisiera ordeñarme hasta la última gota. Al terminar, su cuerpo se desplomó sobre la cama, con mi semen goteando de su agujero abierto y mi camisa tirada en el suelo, manchada de sudor y semen seco.