Alexandre y Jefferson follan al aire libre con un culo espectacular
Esa tarde en la playa, Jefferson no paraba de provocarlo: se ajustaba los calzoncillos ajustados, se agachaba exageradamente para recoger algo, le mandaba fotos de su culo redondo y prieto. Alexandre ya no aguantaba más, así que lo arrastró detrás de un árbol donde nadie los viera. Le bajó los calzoncillos de golpe, dejando al descubierto ese trasero perfecto, redondo y firme, y empezó a masajearlo con fuerza. Jefferson gemía cada vez más fuerte mientras Alexandre le metía los dedos, preparándolo para lo que venía. En más de 19 minutos de escena, Alexandre lo empotró contra el tronco, clavándosela hasta las pelotas mientras Jefferson se mordía el labio para no gritar. El sonido de la carne chocando, los gemidos ahogados, el sudor corriendo por sus cuerpos: todo era puro placer. Cuando Alexandre por fin se corrió, lo hizo con un gruñido gutural, llenando ese culo apretado hasta rebosar. Al terminar, la arena estaba manchada con su leche blanca y espesa, y los calzoncillos de Jefferson seguían tirados en el suelo, abandonados.