Mi culo se abre y escupe lubricación natural de su polla
La habitación olía a sudor y excitación, las luces tenues creaban sombras que bailaban en las paredes mientras yo me retorcía bajo su cuerpo. Nunca imaginé que su verga sería tan gruesa, tan implacable al abrirme de golpe, pero cuando sentí cómo mi ano se dilataba alrededor de su tronco, algo dentro de mí se rompió. No era dolor, era un descubrimiento: mi cuerpo estaba hecho para esto, para recibirlo entero, para que cada centímetro de su polla me llenara hasta que el lubricante natural brotara sin control. Grité cuando sus embestidas se volvieron más profundas, sintiendo cómo sus pelotas chocaban contra mi culo cada vez que me empalaba, y entonces lo supe: esto no era solo sexo, era una revelación. Mis paredes internas se contraían alrededor de su verga, ordeñándolo, y cuando por fin se corrió dentro de mí, el calor de su leche me hizo gemir como nunca antes. Ahora sé que la próxima vez será aún más intenso, porque mi culo ya no tiene límites.