Chico sexy se masturba con medias y dildo en su habitación
La luz de la tarde se filtra por las cortinas, dejando rayas doradas sobre mi cuerpo desnudo mientras me recuesto en la cama. El sonido de la calle llega amortiguado, pero en cualquier momento podría entrar alguien: mi hermano, el vecino, algún conocido que pase por casualidad. Mi polla ya está dura solo de pensar en el riesgo, y la frotó con fuerza mientras me pongo las medias de nylon que tanto me excitan. El tacto frío y suave del material me hace gemir entre dientes, conteniendo el sonido para que no me escuchen. Con la otra mano, agarro el dildo que dejé a un lado y lo acerco a mi culo, lubricado y listo para recibirlo. Lo empujo poco a poco, sintiendo cómo se abre camino, cómo el plástico me llena y me hace arder de placer. La tensión de estar expuesto, de que en cualquier segundo alguien pueda entrar, me pone aún más cachondo. Me clavo el dildo hasta las pelotas, moviéndolo con ritmo, mientras mi polla gotea semen. Cada sonido que hago lo ahogo con la almohada, mordiéndola para no gritar. El corazón me late rápido, mezclando miedo y excitación. Cuando ya no aguanto más, me corro con un espasmo violento, el semen salpicando mi pecho y las medias. El líquido cálido me enciende aún más, imaginando lo prohibido, lo sucio que es esto. En mi cabeza, solo puedo pensar en seguir, en seguir probando límites, en seguir arriesgándome.